LUCIO BALAM DE CHEMAX: EL NUEVO TIPO DE POLÍTICO PANISTA

LUCIO BALAM DE CHEMAX: EL NUEVO TIPO DE POLÍTICO PANISTA
Ya fue dos veces alcalde y en la última dejó a su hermano como sucesor. Experto en ganar elecciones, reparte despensas y materiales de construcción para comprar votos y, por supuesto, desvía recursos públicos en su beneficio

CHEMAX, YUC, A 15 DE FEBRERO DE 2018. (Primera parte).-El exalcalde panista de esta localidad y actual secretario de Asuntos Indígenas de ese partido, Lucio Balam Herrera, se ha convertido en el arquetipo de un nuevo político emanado de Acción Nacional que cada vez se parece más a algunos del PRI.

El propio Balam Herrera y varios miembros de su familia se han enquistado en el poder de este municipio, plagado de carencias, igual que algunos del PRI, como Sansón Palma Santos, alcalde de Yaxcabá por cuarta vez, que acaba de ser postulado para un quinto mandato en los comicios de este año.

La mayor parte del presupuesto federal para combatir la marginación en Chemax se gasta en pavimentación de calles. la tarea menor urgente.

El hermano de Lucio, Gaspar, es actual presidente municipal de Chemax. Lo sustituyó cuando aquel terminó su segundo periodo entre 2012 y 2015. Lucio ya había sido antes alcalde en 2007-2010 y secretario de la Comuna en el periodo 2001-2004.

¿REELECCIÓN? Vecinos de esta población, consultados por los enviados de Mayaleaks, aseguran que el PAN estaría considerando la posibilidad de que Gaspar se reelija como alcalde en los comicios de julio, o proponer de nuevo a Lucio para un tercer mandato, aprovechando su cercanía con el presidente estatal del PAN, Raúl Paz Alonzo y su condición de miembro del Consejo Político Estatal de ese partido.

(En la sesión para renovar ese consejo, Balam Herrera ocupó el primer lugar en número de votos, muy arriba de políticos como Mauricio Vila Dosal o Renán Barrera Concha).

Para mantenerse en el poder, Balam Herrera y su hermano, de acuerdo con las averiguaciones de Mayaleaks, realizan las mismas prácticas de compra y coacción del voto del PRI, como el reparto de despensas y materiales de construcción en los periodos electorales y la “organización de las fiestas del pueblo, a veces hasta tres al año, con ríos de cerveza gratis”, denuncia Cándido Sosa Euán.

Para financiar estas actividades, los Balam Herrera han desviado cuantiosos recursos públicos, según quejas de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que hasta ahora permanecen impunes.

ARREGLOS. En el año 2010, por ejemplo, la ASF detectó una grave falla en la gestión de Lucio Balam: la inversión del 90.5% del presupuesto del Fondo de Infraestructura Social Municipal (FISM) en obras de urbanización, es decir, calles y banquetas, pero no en agua potable, drenaje y letrinas, electrificación rural y de colonias pobres, infraestructura básica de salud o educativa, mejoramiento de vivienda, caminos rurales, etcétera, que es lo más urgente en Chemax.

Pese a los cuantiosos recursos para combatir la marginación, Chemax sigue con altos índices de pobreza.

De acuerdo con otro vecino, Antonio Cupul Hau, “repavimentar las calles de la cabecera y de las principales comisarías era lo más común de Lucio Balam, por lo arreglos que tenía con constructoras de Valladolid y Mérida”.

Un ejemplo, agrega, es una obra de pavimentación que costó $1,793,000, que no benefició a la población pobre, como indica la norma del FISM, y que por eso fue desautorizada por la ASF, que obligó al Ayuntamiento a reintegrar esa cantidad a la Federación, “aunque no sabemos si lo hizo”.

De acuerdo con la auditoría 10-D-31019-02-0713 GF-257, realizada por la ASF en 2010, Lucio Balam pagó $410, 600 en conceptos de obra no ejecutados y gastó $1,994,700 en obras fuera de los rubros establecidos por la normativa. Asimismo, y lo más grave, el ayuntamiento a su cargo tuvo errores y omisiones en la información financiera por $2,341,000 debido a diferencias entre los registros contables, administrativos y presupuestales.

También asignó dos contratos, FISM-R-33-019-2010-06-LP y FISM-R33-019-2010-09-LP, por $4,479,600, no obstante que carecían de análisis de precios unitarios.

DISPENDIO. En el mismo año, de la doce obras revisadas por la ASF, ninguna proporcionó las pruebas de laboratorio, como indica la norma, para verificar la calidad de los trabajos.

En 2013, en su segundo periodo como alcalde, Lucio Balam cometió el mismo error que en 2010: asignación discrecional de las obras, al margen de las necesidades de la población y de la normativa del FISM.

Según la ASF, “el cien por ciento de las obras y acciones de la muestra auditada, por un monto de $66,533,200 no fue autorizado por su órgano de planeación, por lo que están sujetas a la discrecionalidad de las autoridades”.

De igual manera, ninguna de las obras terminada contaba con el acta de entrega-recepción y en otras no se solicitó a los contratistas las garantías de cumplimiento ni de vicios ocultos.- (ML).

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