FUE EL GOBIERNO. ¿QUIÉN OTRO? Artículo de Filiberto Pinelo Sansores

FUE EL GOBIERNO. ¿QUIÉN OTRO? Artículo de Filiberto Pinelo Sansores

El atentado contra el derecho a la información de  las audiencias mexicanas cometido por Enrique Peña Nieto, al ordenarle a sus operadores que le torcieran el brazo al dueño de MVS hasta que cesara a Carmen Aristegui, una de las mejores periodistas que ha tenido  el país, es uno de los mayores  agravios consumados, en este campo, de los últimos cuarenta  años.

ML FILIBERTO FOTO

Filiberto Pinelo Sansores

Semejante al cometido contra el grupo de periodistas encabezados por Julio Scherer García en 1976 por Luis Echeverría, que fueron expulsados del periódico Excélsior con la ayuda, también, como ahora, de gente venal, por el delito de reivindicar a diario el periodismo independiente y comprometido con la verdad, el atropello de ahora demuestra que seguimos teniendo en el poder  las mismas mentalidades cavernícolas, autoritarias y cretinas de un pasado abominable que se niega a morir.

No hay mal que por bien no venga. La agresión se ha convertido en un agravio nacional que aumenta el desprestigio de la camarilla gobernante. En todo el país, millones de mexicanos incorporan a su lista de afrentas la estúpida maniobra que no logra ocultar su origen por más subterfugios que repartan a diestra y siniestra tanto quienes la ordenaron como quienes la ejecutaron. Ambas partes, amancebadas, se pusieron de acuerdo para difundir la misma idea: que es “un asunto entre particulares”.

No hay mal que por bien no venga. La agresión contra Aristegui se ha convertido en un agravio nacional que aumenta el desprestigio de la camarilla gobernante.

 Que lo digan los voceros del dueño de la empresa, se entiende, porque ésta sólo defiende su interés particular, por más que haya una clase de empresarios que no desaprovecha la ocasión para llenarse la  boca con expresiones rimbombantes de responsabilidad social, pero que también  el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, recordando al desbocado Fox con su “y yo por qué”,  lo haya expresado  demuestra lo que toda la sociedad piensa: fue el Estado.

El solo hecho de considerar como simple conflicto entre particulares un asunto tan importante para la vida pública de México, queriendo lavarse las manos, nos dice quién o quiénes están detrás de la sucia maniobra.

TIEMPO DE IMPUNIDAD. Si no fuera así este gobierno, velando por el interés de los mexicanos lo primero que hubiera hecho sería haber citado a las partes y, a partir de recordarle al empresario que las ondas de radio no son de ningún particular, sino del pueblo de México y de que por encima del mezquino interés empresarial, está el interés de las audiencias, los intereses del pueblo, hubiera mediado entre ambas. Es cobarde esconderse en declaraciones que todo México sabe son falsas pues no corresponden a los hechos.

En estos tiempos de estupideces que han llevado al país donde se encuentra, de cinismo desmedido, corrupción galopante, impunidad sin límites, complicidades celosamente guardadas, tráfico de influencias al por mayor, sometimiento a intereses facticos y simulaciones  engañosas de quienes detentan el poder, una voz como la de Carmen Aristegui, potenciada por una herramienta al servicio de la verdad, como la plataforma Méxicoleaks, era una bomba que ponía en peligro la estabilidad del grupo de corruptos que gobiernan al país.

INDIGNACIÓN. Quizás calcularon mal quienes planearon la hoja de ruta que llevó a  la defenestración de este grupo de periodistas que se han convertido en el centro de una nueva lucha por sanear la vida del país. Por todos lados se levanta el clamor contra la medida como nadie hubiera esperado. El miércoles, en  su sesión, el senado discutió un punto de acuerdo suscrito por  el PAN, el PRD y el PT, que “solicitan a la comisión bicameral del Canal de Televisión del Congreso de la Unión que disponga destinar de inmediato un espacio diario dentro de la programación del canal a efecto de que sea transmitido el programa de noticias bajo la conducción de la periodista Carmen Aristegui, y se garanticen los recursos económicos y materiales necesarios para el desarrollo de dicha producción con el objetivo de garantizar el derecho a la información de todos los mexicanos”.

La indignación va en crescendo.

 

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