EL CASO TEKAX, ¿NO MERECE UNA SANCIÓN SOCIAL? Artículo del Dr. Peniche Manzano

EL CASO TEKAX, ¿NO MERECE UNA SANCIÓN SOCIAL? Artículo del Dr. Peniche Manzano

Pobres ciudadanos marginados que viven en la pobreza extrema en el sur de nuestro estado que, por corrupción, soberbia y política barata, desde hace años carecen de atención médica de calidad por incuria del poder estatal anterior y actual.
En 2006, en el sexenio de Patricio Patrón Laviada, Tekax, ciudad importante de esa zona, fue seleccionada para albergar un digno hospital de segundo nivel, cuya construcción se inició luego de la licitación respectiva.

  Cuando Ivonne Ortega sucedió a Patricio, en agosto de 2007, éste le entregó el hospital de Tekax con 4,982 metros cuadrados de superficie construida, con trabajos avanzados y con una inversión, hasta ese momento, de $28.394, 466, dejando disponibles para ejercer $23. 173,718, a través del Fideicomiso Salud  (Diario de Yucatán, 28 de julio, 2007), dinero suficiente para concluirlo, pero no sucedió así.

ML PENCIHE GRAFICA

 PROMESAS. En el III Informe de Gobierno de Ivonne Ortega, se dice en el apartado de Infraestructura hospitalaria, que para continuar con la construcción del hospital de Tekax, el gobierno del estado había invertido $40.823,555, y ni así, empero, lo pudo concluir.

Sin embargo, en el informe del año anterior, la gobernadora aseguraba que una vez que empiece a operar ese hospital, más de 55,000 pacientes de la región recibirían atención allí, cosa que no sucedió ni entonces ni ahora, porque sin motivos, más que los motivos políticos, el gobierno paró la obra y ahora está abandonada. Pervive como un monumento a la soberbia y a la fobia política.

¿Qué ocasiona esta irresponsabilidad gubernamental? Pues que gran parte de los 55,000 pacientes de la región, insatisfechos con la atención médica que reciben en sus centros de salud, sigan atiborrando el Hospital O’Horán, con la consabida y conocida sobresaturación en Consulta Externa, Urgencias, Hospitalización y demás servicios.

El abandono a un hospital casi concluido es el mejor ejemplo de la fobia contra obras emprendidas por un gobierno de oposición, que pudo haberlos opacado por su calidad.
 

¿Y qué decir de los apuros económicos que pasan estas personas al pagar pasaje, comida, hospedaje…?

Esto muestra que Ivonne Ortega no cumplió con lo que dijo en su III Informe: “con el fin de mejorar la atención y la cobertura de los servicios” concluiremos el hospital de Tekax.

POBRES DEL SUR. En ese momento, la entonces gobernadora mencionó que la última inversión que se hizo en el hospital de Tekax ascendió a $17. 990,348, “específicamente en los edificios B, C, D y E, los cuales incluyeron instalaciones eléctricas, albañilería, aire acondicionado e instalaciones hidráulicas, sanitarias y de gases medicinales, entre otros”.

El hospital estaba casi listo y pese a eso, se arrumbó, sin pensar en la gente marginada y más necesitada.

Es inconcebible que a más de siete años y medio de que un gobierno de oposición le entregara a su sucesor un hospital con un avance del 50%, aproximadamente, y que además le dejara $23.173,718.58 para concluirlo, el local esté paralizado y no tenga fecha para abrir, en detrimento de los ciudadanos pobres del Sur.

 RESPUESTA RIDÍCULA. El abandono a un hospital casi concluido es el mejor ejemplo de la fobia contra obras emprendidas por un gobierno de oposición, que pudo haberlos opacado por su calidad.

Todavía hace unos días el actual secretario de Salud,  Dr Jorge Mendoza Mezquita, declaró a los medios que el tamaño del hospital era un obstáculo para acabarlo. Ridícula como ofensiva respuesta del funcionario.

Es injusto que los pobladores de Tekax, que ya deberían tener un hospital funcionando, luego de toda la  millonada invertida, además tengan que oír declaraciones irresponsables.

Ahora sabemos que Ivonne Ortega decidió cambiar la sede del ese nosocomio de segundo nivel de Tekax, que está casi listo, a Ticul.

 DISPARATE. ¿Cuál fue el motivo de tal disparate? Sólo se me ocurre que para beneficiar a la empresa Marnhos y a Ivonne misma, ya que, como deben de saber los lectores, dicha compañía, por medio del esquema de un proyecto de Prestación de Servicios (PPS), debieron concluirlo en 2013 para operarlo ellos mismos hasta el 2038, o sea, por 25 años, con pago anual de operación altísimo.

Pero allí están las consecuencias: otro hospital parado, abandonado y la gente humilde sufriendo por los manejos turbios del gobierno de Ortega Pacheco.

¿Acaso estos políticos que juegan con la salud de los yucatecos del sur del estado, de Tekax, Peto, Ticul, Oxkutzcab, etcétera, no merecen una sanción social?   
 
 
 
 
 

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