DENUNCIAN A UN BAR QUE LE ROBA LA LUZ A LA CFE Y NADIE LE HACE NADA

DENUNCIAN A UN BAR QUE LE ROBA LA LUZ A LA CFE Y NADIE LE HACE NADA

Tiene aire acondicionado y música en vivo, pero su medidor está “congelado”

MÉRIDA, YUC. A 27 DE ENERO DE 2017.- Empleados y funcionarios de la  Comisión Federal de Electricidad (CFE) estarían protegiendo al propietario de un bar ubicado en el Remate de Montejo, que desde hace años consume grandes cantidades de energía sin pagar el precio correspondiente.

No obstante las pruebas contundentes de este fraude, incluso en poder del Órgano Interno de Control de la CFE en Ciudad de México, el robo de energía en ese predio sigue en forma descarada.

Historial del consumo de luz de La Nopalera, donde se aprecia que el medido no avanza”.

La protección de la paraestatal llega a tal grado que las brigadas enviadas por la propia CFE a Yucatán en diciembre para detectar a los consumidores que roban luz, y que aplicó cuantiosas multas a cientos de ellos, no se metieron con ese bar.

Este se llama La Catrina y se ubica en la calle 56, número 425-A, entre 47 y 49, cuya parte de atrás tiene salida al Remate, desde donde se entra al lugar.

 Lo administra la empresa Operadora del Golfo, SA  de CV.

Este local abrió en lugar de otro, también de esa empresa, clausurado en junio de 2015, llamado La Nopalera, que inició actividades en mayo de 2014 y que igualmente robó grandes cantidades de energía a la CFE, sin consecuencias.

En esta primera parte del informe de Mayaleaks sobre el caso, damos a conocer las irregularidades encontradas en La Nopalera. En entregas posteriores documentaremos el robo de energía en La Catrina, que es el mismo establecimiento,  pero con otro nombre.

PRUEBAS. La Nopalera daba servicio de 9 de la noche a cuatro de la mañana, con música viva y áreas con aire acondicionado, aunque pagaba poco por su consumo.

Según el señor José de la O. Ceballos Herrera, cuya casa colinda con el bar, sobre la  calle 56, él se percató del robo de energía de La Nopalera cuando personal de la CFE, por equivocación, le entregó el recibo de ese negocio, que mostraba una facturación menor a la del domicilio del Sr. Ceballos, de 87 años.

Éste denunció los hechos en el teléfono de atención al público de la CFE, pero no le hicieron caso.

Posteriormente envió un escrito al Órgano Interno de Control de la CFE, con copia del historial de consumo del bar, marcado con el número 771090303917. Este documento muestra, por ejemplo, que el consumo de energía de ese lugar, en junio de 2014 era de 1,559 kwh, por un importe de $5,560, una facturación muy baja, no obstante que en ese mes se presentaban cada semana espectáculos con música en vivo, lo que supone un gran consumo de energía.

Una prueba contundente del robo de luz de La Nopalera es el registro diario de consumo del medidor, enviado también a la CFE por el Sr. Herrera.

MEDIDOR INMÓVIL.  De acuerdo con ese documento, hasta el 18 de junio 2014, el medidor registraba un consumo de 6,796 kwh y así se mantuvo hasta el 3 de julio, pese a que el lugar funcionó normalmente, incluyendo sus aires acondicionados y neveras, es decir, no se movió el medidor, pese al alto consumo del lugar.

Al mismo tiempo que el medidor no se movía, el bar presentaba los espectáculos “Tributo a Juan Luis Guerra” y “Tributo a los reyes de la cumbia”, con música en vivo y servicio hasta altas horas de la madrugada.

Pese a esto, y a que el  robo de luz es un delito federal, la CFE no sancionó a los propietarios del establecimiento.

En un escrito dirigido a Jaime Francisco Hernández Martínez, director de la CFE, el 7 de septiembre de 2016, Ceballos Herrera relata que luego de denunciar los hechos, no solo al OIC sino al teléfono de quejas  de la empresa, personas de la Comisión comprobaron el robo de energía, “pero únicamente le cobraron $8,886 a los propietarios del bar, cantidad que les fue impuesta, en virtud de que se detectó mediante una inspección realizada por personal de la Comisión, originada por mi denuncia y donde únicamente le cobraron un consumo estimado y no le impusieron ninguna sanción administrativa, ni mucho menos le cobraron en forma retroactiva el consumo de energía eléctrica de hace aproximadamente cuatro años”.

COMPLICIDAD. La Nopalera cerró sus puertas en junio de 2015, pero el bar reabrió el 2 de septiembre de 2016 con el nombre de La Catrina, también con música viva y salones con aire acondicionado y siguiendo la misma práctica de robar energía con la complicidad de la CFE.

Este caso muestra la corrupción de la paraestatal que se ensaña con cientos de consumidores que alteran sus medidores, pero protege a otros, aunque éstos sean denunciados por los ciudadanos, como se demostrará en la siguiente entrega de este informe (ML).

 

 

 

 

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