ARIEL MEDINA, REPROBADO POR LA ASF, PERO PROTEGIDO POR EL GOBIERNO

ARIEL MEDINA, REPROBADO POR LA ASF, PERO PROTEGIDO POR EL GOBIERNO

Aunque le encontraron desvíos por $15.1 millones, en la remodelación del Centro de Convenciones en 2010, Zapata Bello le dio otro contrato en 2014, para hacer casi lo mismo

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó graves irregularidades, hasta por $15 millones, en la remodelación del Centro de Convenciones realizada en 2010 por una empresa de Ariel Medina Medina, quien, no obstante, en 2014 recibió otro contrato del gobierno de Rolando Zapata Bello para hacer obras similares en el mismo lugar.

En la revisión de la Cuenta Pública de 2010, la ASF encontró que en los trabajos de ese año asignados a la empresa Suministros, Promociones y Supervisión de Obras, S.A de C.V., de Medina Medina, por la administración de Ivonne Ortega, la compañía “infló” los precios de los materiales, simuló compras o las realizó sin la factura correspondiente. Además, no entregó el finiquito de la obras.

El monto del presunto desvío atribuido a la empresa de Medina Medina asciende a $15.1 millones, equivalente al 45.8% del monto del contrato, que fue de $32.9 millones.

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El secretario de Fomento Turístico, Saúl Ancona, explica la segunda remodelación del Centro de Convenciones en 2015

En la primera parte de este informe (http://mayaleaks.org.mx/sospechas-en-la-remodelacion-del-centro-de-convenciones/mamayalesasl), publicamos que el gobierno del estado adjudicó a Medina Medina en diciembre de 2014 un contrato para remodelar el Gran Salón Uxmal del Centro de Convenciones por más de $52 millones que contempló obras muy parecidas a las realizadas por el propio Medina en el mismo lugar en 2010.

Además de eso, dice el informe, se sospecha de favoritismo en el proceso de licitación de ese contrato, ya que el único participante en el concurso fue precisamente el empresario Medina, algo poco usual en este tipo de obras.

CASI LO MISMO. De acuerdo con las averiguaciones de la red de investigadores de Mayaleaks, en septiembre de 2010, a través de una licitación pública convocada por el Instituto para la Construcción y Conservación de Obra Pública en Yucatán (Inccopy) —el mismo que licitó las obras del Centro de Convenciones en 2014— la empresa Suministros, Promociones y Supervisión de Obras, S.A de C.V. obtuvo el contrato 60121001-004-2010 para la remodelación de ese edificio. Las obras comprendían cambiar las alfombras y los sonomuros, impermeabilizar los techos, remodelar las cocinas y baños, iluminar la fachada del edificio con tecnología led, sustituir las puertas de cristal  por entradas que se abrirán automáticamente mediante sensores, etcétera.

Inicialmente el monto del contrato era por $27.5 millones, pero luego se amplió a $32.9 millones, dice la ASF, en la auditoría hecha a esas obras y publicada en el Informe de la Cuenta Pública de 2010.

En ambos casos, los recursos vinieron del programa de “Promoción y desarrollo de programas y proyectos turísticos en las entidades federativas”, de la Secretaría de Turismo del gobierno federal.

COSTOS INFLADOS. La ASF detectó que en la realización de esas obras, el Inccopy entregó $14.6 millones a Suministros, Promociones y Supervisión de Obras, por pagos que no contaban con el soporte documental respectivo.

Entre los documentos faltantes, necesarios para justificar esos pagos, explica la ASF, figuran notas de bitácora antes de la ejecución del trabajo, órdenes y autorización de la ejecución de los trabajos, análisis de los precios unitarios propuestos por la contratista y calificados por la residencia de obra previamente a su pago y soportes y apoyos necesarios (cotización del material o equipo), a partir de que se ordenó la ejecución.

Es decir, se trata de pagos por servicios y adquisiciones de materiales presuntamente “inflados” o “fantasmas”.

Asimismo, la ASF detectó un pago de $129,500 por trabajos que no cumplen con la calidad pactada en el contrato —la fijación del pivote superior de 6 puertas de vidrio de acceso al salón Mérida —, y otro pago en exceso por $374,000 por un sistema de iluminación con reflectores tipo led.

En conjunto, la ASF observó pagos improcedentes por la cantidad de $15.1 millones.

También detectó que el Inccopy omitió realizar el acta de finiquito de los trabajos y el acta administrativa que diera por extinguidos los derechos y obligaciones.

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Ariel Medina, a la izquierda, junto con Jorge Esma Bazán (de camisa azul) y otras personas no identificadas. Medina fue el principal contratista del Gran Museo del Mundo Maya.

 El acta de finiquito es fundamental, de acuerdo con la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas, porque incluye una relación de las estimaciones de los trabajos realizados y la garantía sobre defectos, vicios ocultos y otras responsabilidades de Suministros, Promociones y Supervisión de Obras S.A. de C.V.

PRESTANOMBRES. Esta compañía fue creada en febrero de 2004 con un capital social de $50,000, de los cuales Rocío de Guadalupe Medina Medina, hermana de Ariel Medina, aportó $47,500 y el resto, $2,500, Ramiro Wu Berzunza.

Poco después, Rocío Medina entregó un poder general a Ariel Medina, quien en la práctica maneja la sociedad, aunque quien aparece como responsable de la compañía y de las obras en 2010 es Wu Berzunza.

Esto es parte de la estrategia empresarial de Medina: no aparecer en público como socio y  responsable de sus empresas. Por ejemplo, en el caso de Ingeniería y Desarrollo Inmobiliario de México, S.A. de C.V. , que realizó la remodelación del Centro de Convenciones en 2014-2015, el 90 por ciento de las acciones pertenece a un prestanombres, Jaime Enrique Pool y Can, quien el 4 de marzo de 2011 entregó a Medina un poder general, según información obtenida en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio.

El responsable de esa obra y quien dio la cara en el proceso de licitación y de ejecución del contrato, tampoco fue Medina Medina, sino su empleado Adiel Cauich Rosel.

 

Mañana: El “expediente negro” de Ariel Medina.

 

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